La recomendación para Honduras es priorizar la maquila textil y la de bienes intermedios, el turismo y los servicios.
es una de las firmas de consultoría de gestión más prestigiosas del mundo. Se fundó hace 90 años y asesora a empresas y gobiernos para que mejoren sus operaciones, estrategias corporativas y estructuras operacionales.
McKinsey & Company tiene sus oficinas centrales en Nueva York. Su equipo posee más de 9 mil consultores, cerca de 2 mil investigadores y registra más de $7.000 millones en ingresos.
El 40% de sus clientes está en Europa; el 35% en América; 15% en Asia y el 10% en el medio oriente y África. De ellos, entre 100 y 150 son empresas de relevancia mundial.
En las regiones mencionadas hay más de 1.400 socios. La firma opera en más de 61 países en 107 oficinas. En Latinoamérica tiene oficinas en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Presta servicios de asesoría para el cambio organizacional, fusiones y adquisiciones, creación de negocios, operaciones y gestión de clientes, desempeño y gestión de estructuras.
Recientemente asesoró al Gobierno hondureño para captar inversiones que generen empleo y desarrollo. Plantea el programa Honduras 20/20–con el que se pretende la generación de 600 mil puestos de trabajo en cuatro años – que fue financiado por el Gobierno a través de la Comisión para la Promoción de la Alianza Público-Privada (Coalianza) y la Fundación Hondureña de Estudios para el Desarrollo.
De 100 sectores estudiados, la consultora determinó que hay cuatro prioritarios para crecer: la maquila textil, manufactura intermediaria, turismo y servicios de negocios (BPO).
En el caso de la maquila textil, sugiere que hay que avanzar en la confección con fibras naturales y sintéticas, como algodón, lana, seda, polyester, nylon, acrílico, entre otros. En el plano exportador espera que las cifras pasen de $3.200 millones a $7.400 millones en 2020 y $12.400 millones en 2025.
Para el año 2020, en la manufactura intermedia se destacarán oportunidades en la elaboración de cableado y accesorios eléctricos, ya que Honduras tiene la visión de llegar ser el clúster más dinámico y eficiente en la elaboración de partes de vehículos y equipo eléctrico.
En el sector turismo, los servicios de alojamiento, de transporte turístico y otros, como el comercio y entretenimiento, representan el potencial de crecimiento. En el de servicios las posibilidades se centran en la tercerización de los procesos de negocios y gestión de tecnologías de información, en particular los call centers.
Con este plan, funcionarios del gobierno hondureño han estimado que se requieren inversiones de más de $13 mil millones. Si estas cifras se cumplen, para crear cada nuevo trabajo se necesitarían aproximadamente unos $21.600 dólares por empleo.
ASESORÍAS A OTROS ESTADOS
El hermetismo de la consultora respecto de sus recomendaciones impide conocer detalles de sus asesorías a otros gobiernos. Sin embargo, algunas han sido públicas, como lo reveló Morocco Business News. En el año 2005, McKinsey aconsejó al Reinado de Marruecos la creación de zonas económicas especiales para incrementar la competitividad de seis industrias: tercerización de servicios y tecnologías de información; manufactura de piezas de automóviles, aviones y electrónica; agroindustria, procesamiento de derivados de la pesca, maquila textil y la artesanía.
Según The Report: Emerging Morocco 2007, el informe de la consultora sirvió de pauta para diseñar la visión económica a mediano plazo del Reinado. Por ello Marruecos se centró en el Offshoring y su cercanía a Europa le dio una ventaja competitiva en ese sector. Bajo ese enfoque, el gobierno se fijó la meta de capacitar a 100.000 personas al 2015.
En 2015, el producto interno bruto de Marruecos era 6,11 veces más grande que el de Honduras, según cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI).
McKinsey delineó también una estrategia de zona y análisis sobre las mejores prácticas globales para la zona económica de Shanghai con clústeres desarrollados con éxito en más de 17 provincias en China.
Según reportes, entre 2010 y 2014 la empresa desarrolló 196 proyectos en Latinoamérica. De ese número, 58 eran en el área de desarrollo económico y la mayoría fueron ejecutados con Gobiernos centrales y locales. En el mismo período McKinsey elaboró unos 3.500 estudios en el sector público en diversas partes del mundo.
INCENTIVOS E INSTITUCIONALIDAD
Para el sector industrial hondureño, la labor de McKinsey debe entenderse como el éxito de una implementación de los planes o estrategias que dependen, más bien, de todas las instituciones y fuerzas que se involucren con un fin en común.
Daniel Aguilar Briones, presidente de la junta directiva de la Asociación Nacional de Industriales (Andi) de Honduras, destaca la definición en las áreas de maquila, servicios corporativos y turismo porque albergan algunas ventajas competitivas que pueden ser aprovechadas más a corto plazo para la generación de empleo sostenible.
“Entendemos que el resto de programas que apoyan transversalmente al resto de la industria deben continuar porque el crecimiento en las áreas mencionadas debe propiciar el avance en otros servicios de apoyo y proveeduría a las mismas”, expone.
El empresario observa una gran oportunidad para encadenar a la micro y pequeña empresa con las grandes, un ejemplo que no solo se puede poner en práctica en Honduras, sino en el resto de los países de la región en donde el principal motor de la economía son los emprendedores. No obstante, enfatiza en la necesidad de analizar los esfuerzos y posibilidades de obtener éxito.
“Pensamos en la posibilidad de comenzar a trabajar en la dirección correcta con una misma meta, que en nuestro caso es crear condiciones y fomentar industrias que sean altas generadoras de empleo sostenido y nos ayuden a mejorar el nivel de vida de nuestros compatriotas”, expresa.
Daniel Aguilar: No se pretende solo crecer en el área de maquila, sino más bien en la industria textil, buscando más innovación y más integración vertical.
Aunque la asesoría de McKinsey a Honduras se concentra en impulsar los cuatro sectores económicos identificados, estos están amparados en una serie de leyes que establecen regímenes tributarios diferenciados respecto del resto del país. Estas normativas facilitan las inversiones otorgando exoneraciones de diversos tipos de impuestos a las empresas que se acojan a ellas, incluyendo importación de equipos y exención de impuesto sobre la renta.
Daniel Aguilar justifica las propuestas a que, por ejemplo, sectores como la maquila tienen un grado de desarrollo más avanzado que el resto de las industrias. “Esto se ha logrado haciendo uso de incentivos que han recibido en el pasado. El resto de la industria y de las empresas operando dentro de la formalidad ya no pueden seguir absorbiendo más carga tributaria. Creo que es importante encontrar maneras para facilitar la operación del sector privado promoviendo la expansión de las empresas existentes a través de instrumentos de fomento a la producción para que esa expansión genere más contribución al fisco sin tener que subir impuestos y tasas”, indica.
El sector maquilador, el turismo y los servicios (call centers) están amparados bajo las leyes de Ley de las Zonas Industriales de Procesamiento para Exportaciones, Ley del Régimen de Importación Temporal, Ley de Fomento a los Centros de Atención de Llamadas y Tercerización de Servicios Empresariales, Ley Constitutiva de Zonas Libres y la Ley de Incentivos al Turismo.
RETOS
En el sector empresarial se reconoce que la inseguridad ciudadana, la ‘fuga de cerebros’ y la inmigración juegan en contra –y “mucho” – de las propuestas que hace McKinsey o cualquier consultora en los países de la región centroamericana debido a que son desafíos en común, pero resalta que la finalidad del programa en Honduras es proveer esas oportunidades que los jóvenes y la población en general no tienen para superarse y así mejorar el nivel de vida de forma sustancial.
“Si se dan esas oportunidades se frenará en gran medida esa ‘fuga de cerebros’ y se reducirá mucho la migración. La inseguridad ciudadana sigue siendo un factor importante por resolver, pero vemos que se hacen esfuerzos en esa dirección”, apunta Daniel Aguilar.
Por su parte, Rafael Delgado, economista y docente de la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales de la Universidad Tecnológica Centroamericana (Unitec), está de acuerdo con que se debe impulsar sectores estratégicos del país consolidados, como la maquila, y con potencial de crecimiento, como el turismo, para mantener y crear más fuentes de trabajo.
Sin embargo, el también expresidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE) en el capítulo norte considera que el sector de la micro, pequeña y mediana empresa (mipyme) es el que amerita una mayor concentración de esfuerzos y debe tener relevancia no solo en Honduras, sino en cualquier parte del mundo.
“Creo que la visión que debemos tener no es una visión elitista de desarrollo o creer que solo de uno o dos sectores del país van a sacar adelante a los demás. Creo en un enfoque más dirigido al sector de la micro y pequeña empresa, donde hay un gran potencial que se desperdicia en este momento¨, dice.
Más capacitación, acceso a mercados, reducción de trabas para el financiamiento, simplificación de trámites y seguridad en inversiones figuran entre los retos más destacados para consolidar una verdadera estrategia a favor de la producción y desarrollo. “Es un problema creer que los sectores modernos y muy bien capitalizados son los que pueden sacar adelante un país, mientras se deja de lado toda la cantidad de iniciativas de emprendedores, pequeños y medianos que sobreviven día a día con mucho esfuerzo porque tienen habilidades que quizás muchos otros no las tienen”.
MCKINSEY DESDE ADENTRO
Duff McDonald, autor de libro “La Firma: la historia desde adentro de McKinsey”, la que define como la consultora más controversial del mundo, expone que entre los principales logros de la compañía después de casi un siglo de existencia fue el haber reasignado la estructura del poder dentro de la Casa Blanca; guiar a una Europa postguerra mediante una reorganización corporativa masiva; ayudó a inventar el código de barra y ha revolucionado escuelas de negocios.
Sin embargo, señala que “al mismo tiempo la compañía se ha visto involucrada en una lista de grandes fracasos: McKinsey estaba presentes cuando General Motors se vino abajo e impulsaron a Swissair en la dirección que los llevó al colapso. Por años estuvieron involucrados en la BBC y el NHS (de Reino Unido), con efectos poco visibles. Asumieron un rol estratégico en la construcción de la empresa Enron”, uno de los más importantes casos de quiebras de los últimos años. Por otra parte, afirma que McKinsey ha tenido gran influencia a pesar de sus contradicciones. “La firma es bien conocida, pero poco se conoce de ella”.
McKinsey & Company es una consultora estratégica global que presta sus servicios a las mayores empresas de negocios del mundo, gobiernos e instituciones. Es conocida por contratar a los más brillantes.
McDonald destaca que fue la primera firma consultora en aplicar de manera realista los enfoques científicos para la gestión, resolución de problemas empresariales con un método de hipótesis, datos y pruebas. Además, el primero en apostar en la juventud sobre la experiencia, y en asumir el reto de convertirse en verdaderamente global. “Los clientes de McKinsey, específicamente los de la suite ejecutiva y la sala de juntas, consiguen una muy inteligente, y costosa, fuente de opinión”.
“McKinsey ofrece un tipo de espionaje industrial amparado en el idioma de ´buenas prácticas´ (…) Han creado uno de los modelos de negocios más flexibles en la historia del capitalismo occidental: ellos venden lo que sus clientes compran, y lo hacen donde los clientes lo compran”, agrega.
Entre otros puntos, el autor menciona que los ejecutivos se pueden acostumbrar tanto a la presencia de la consultora que no pueden funcionar sin ella.
“Se dan situaciones en las que el resultado a largo plazo es la dependencia, no la independencia de los consultores. En otras palabras, una vez que establecen una relación con una empresa en un tema, por lo general se las arreglan para involucrarse en el resto. McKinsey llama a esto una “relación transformacional”, argumentando que el cambio verdadero proviene de relaciones a largo plazo.
Pero a lo largo del tiempo, muchos clientes le han pagado a McKinsey montos exorbitantes por una larga relación con poco que mostrar por ello”, sentencia McDonald.
INSTITUCIONES ECONÓMICAS INCLUSIVAS
Para promover el desarrollo, desde otro enfoque se impone la tesis propuesta por Daron Acemoglu (MIT) y James A. Robinson (U. de Harvard), quienes al analizar las razones por las que los países fracasan, señalan “que los aspectos institucionales, tanto económicos como políticos, son decisivos para el crecimiento económico de un país”. No es solo tener buenos planes, una propuesta de inversión sino entender la relación entre y “cómo los diferentes tipos de arreglos políticos y sociales afectan incentivos y la conducta económica”.
Acemoglu y Robinson contrastan a Corea del Sur y Corea del Norte, así como a Estados Unidos con América Latina. Los primeros, tienen instituciones económicas inclusivas que posibilitan y fomentan la actividad económica, el aumento de la productividad y la prosperidad económica. En ellos, garantizan que el derecho a tener propiedad privada es crucial porque solo quienes disfruten de este derecho estarán dispuestos a invertir y aumentar la productividad.
Y concluyen: “Una persona de negocios que teme que su producción sea robada, expropiada o absorbida totalmente por los impuestos, tendrá pocos incentivos para trabajar y muchos menos incentivos aún para llevar a cabo inversiones o innovaciones. Es imprescindible que la mayoría de los integrantes de la sociedad puedan disfrutar de estos derechos”, y que estén debidamente protegidos.
El éxito de una propuesta como la que McKinsey ha presentado depende no tanto de la capacidad de implementarla. De hecho, es la formalización de una experiencia exitosa de creación de empleo que tiene décadas de desarrollo. La maquilla, el turismo, la producción de bienes intermedios y los servicios para empresas tercerizadas (BPO) son actividades que están funcionando en la actualidad. McKinsey no dijo nada nuevo.
Ordenó lo que los Hondureños ya sabían, trazo una ruta y lo puso en una perspectiva de futuro. Resumió, que con regímenes especiales, impuestos reducidos, leyes estables y apoyo del sector público, una industria potencial se convierte en exitosa. Esta es la propuesta que está haciendo el Estado de Honduras. Reafirmar un compromiso con una estructura legal que facilite un crecimiento acelerado de estas cuatro áreas prioritarias principalmente orientadas a la creación de empleo.
Normativas legales